Cómo encontrar restaurantes ricos y baratos en cualquier ciudad
Comer bien sin gastar de más es posible. Te enseñamos a detectar los mejores restaurantes económicos donde sea que vayas.
Comer como un local sin gastar una fortuna
La comida es probablemente lo que más define un viaje. Puedes olvidar un museo o una catedral, pero una buena sopa pho en Hanoi o unos tacos al pastor en CDMX se quedan contigo para siempre. El problema es que los restaurantes para turistas están diseñados para desplumarte: fotos gigantes del platillo, un tipo en la puerta diciendo "amigo, pasa, el mejor precio", y una cuenta que te deja llorando. Aquí va lo que he aprendido después de comer en más de 50 países.
Aléjate de la plaza principal. No, más. Más todavía.
La regla es sagrada: camina mínimo 4-5 cuadras desde la atracción turística principal. La Torre Eiffel, la Plaza Mayor de Madrid, el Coliseo en Roma — todo lo que está a menos de 400 metros está inflado de precio. En Florencia me comí una pizza a 50 metros del Duomo por €18 que sabía a cartón. Dos días después, caminando 10 minutos hacia el barrio de Santo Spirito, encontré una trattoria con pizza de €8 y era la mejor que probé en Italia. La diferencia fue literalmente 8 minutos de caminata.
El Menú del Día: tu mejor amigo al mediodía
En España, Francia, Italia y casi toda Latinoamérica, muchos restaurantes ofrecen un menú fijo a la hora de la comida. Entrada + plato fuerte + bebida + postre o café, todo por un precio cerrado que suele ser una ganga.
En Granada, España, todavía hay lugares donde el menú del día cuesta €12 y viene con bebida. En Buenos Aires, un menú ejecutivo con bife de chorizo, papas y vino te puede salir por el equivalente a $8 USD. En Ciudad de México, las fondas del centro histórico te dan sopa, arroz, guisado y agua fresca por 70-80 pesos ($4 USD). En serio, la comida corrida es el hack definitivo para comer bien y barato. Búscala entre semana, de 1 a 4pm.
Mercados municipales: el paraíso escondido
No hablo de los mercados gourmet llenos de turistas tomando fotos. Hablo del mercado de abastos, el mercado central, el que huele a fruta madura y pescado fresco, donde las señoras compran sus verduras del martes.
Todos estos mercados tienen una zona de fondas, comedores o puestos de cocina. Ahí cocinan con lo que se vende en el mercado. Ingredientes más frescos imposible. Precios más bajos también.
En el Mercado de San Juan en CDMX, un plato de escamoles con tortillas cuesta $150 pesos. A 3 cuadras, en un restaurante "gourmet", lo mismo cuesta $600. En el Mercado Central de Santiago de Chile, un plato de reineta fresca frita con ensalada sale por 5.000 pesos chilenos (como $6 USD). Y comes mejor que en muchos restaurantes del barrio Lastarria, que te cobran el triple por la vista.
Mi truco: busca el puesto con más locales haciendo fila. Es infalible. Si la gente del barrio come ahí todos los días, es porque la comida es buena y el precio justo. Punto.
Street food: la verdadera alma de una ciudad
Los tacos de la esquina en CDMX, el ceviche de carretilla en Lima, el pad thai en un puesto callejero de Bangkok, la arepa en un carrito de Medellín, el currywurst en Berlín. La comida callejera es donde está el sabor de verdad. Y casi siempre por menos de $3-$5 USD.
En Ciudad de México, los mejores tacos al pastor que he probado en mi vida estaban en un puesto sin nombre en la esquina de Insurgentes y Álvaro Obregón, en la Roma Norte. Una señora que llevaba 30 años en esa esquina, un trompo girando, piña dorándose arriba. Cinco tacos por 50 pesos ($2.50 USD). He llorado por menos.
La clave con la comida callejera es simple: donde hay mucha gente local, hay rotación de ingredientes. Ingredientes frescos = menos riesgo. Y siempre, siempre ve a puestos donde cocinen frente a ti. Si la comida está ahí pre-cocinada desde quién sabe qué hora, mejor pasa de largo.
Las apps que sí sirven (y no son patrocinio, ojalá)
Too Good To Go funciona en Europa y algunas ciudades de USA. Básicamente compras una "bolsa sorpresa" de comida que los restaurantes, panaderías y cafeterías no vendieron al cierre del día. Pagas $3-$5 USD por comida que normalmente costaría $15-$20. En París conseguí una bolsa de una panadería que traía 2 croissants, un pain au chocolat y una baguette. €4. Y estaba todo fresco, solo que lo venden al día siguiente a precio normal. Es una maravilla y además reduces desperdicio de comida.
Google Maps también es tu aliado: busca "restaurante" en la zona donde estás, filtra por precio "$" o "$$", y ordena por "mejor valorados". Los locales dejan reseñas honestas. Si un lugar tiene 4.7 estrellas con más de 500 reseñas y los comentarios están en el idioma local, date.
El supermercado no es plan B, es plan cultura
Entrar al súper en otro país es un viaje en sí mismo. Los pasillos dicen mucho de cómo vive la gente. En Japón descubrí que venden sushi del súper que es mejor que el de muchos restaurantes en otros países (y cuesta ¥400). En Italia, el pasillo de pastas tiene 40 variedades. En México, el pasillo de salsas es más largo que el de cereales.
Compra pan fresco, queso local, fruta de temporada, algo de embutido que no reconozcas, y arma un picnic en un parque. En París, un picnic junto al Canal Saint-Martin te sale por €8 y es mejor experiencia que muchos restaurantes de €30. En el Parque del Retiro en Madrid, igual. Las mejores vistas de cualquier ciudad suelen ser gratis.
Cómo detectar trampas para turistas en segundos
Menú en 5 idiomas con fotos: Sal corriendo.
Menú en pizarrón, solo idioma local: Quédate, esto promete.
Tipo en la puerta invitándote a pasar: No, gracias.
Local lleno de trabajadores en hora de comida: Pide lo que sea, todo está bueno.
Frente al monumento o plaza principal: El precio es 2x por la vista.
Calle lateral, sin vista a nada: El precio es el real.
Precios redondos en dólares o euros: Precios para turista.
Precios con centavos raros (ej: $87.43): Precios calculados sobre costo real.
Si un restaurante está vacío en hora pico de comida, pregúntate por qué. La gente local sabe algo que tú no. Y si un lugar tiene fila de 20 personas a las 2pm de un martes, ponte en esa fila. Vale la pena.